Los liposomas se estudian desde hace más de medio siglo y actualmente están ampliamente reconocidos como un sistema de administración liposomal avanzado. Fueron descritos por primera vez en la década de 1960 por el investigador británico Alec D. Bangham durante sus investigaciones sobre el comportamiento de los fosfolípidos. Estructuralmente, los liposomas son vesículas esféricas microscópicas compuestas por una o más bicapas de fosfolípidos. Un progreso significativo en la tecnología liposomal se alcanzó a finales de la década de 1990, cuando los liposomas comenzaron a comercializarse para la administración de fármacos.
La preparación de liposomas suele comenzar disolviendo fosfolípidos en un disolvente orgánico, seguido de la eliminación del disolvente y la hidratación en una fase acuosa. Para formar vesículas estables, se aplican diferentes técnicas de dispersión, como la dispersión mecánica, los métodos basados en disolventes y la eliminación de detergentes. Enfoques de uso común, como la sonicación, la extrusión a través de membranas, la extrusión en prensa French y los ciclos de congelación-descongelación, son esenciales para controlar el tamaño de partícula y mejorar el rendimiento de las formulaciones liposomales.
Las propiedades de los liposomas varían según la composición lipídica, la carga superficial, el tamaño de las vesículas y el método de preparación. La evaluación exhaustiva de los sistemas de administración liposomales suele incluir la distribución del tamaño de partícula, la morfología, la estabilidad de la membrana, la fluidez de la bicapa y la eficiencia de encapsulación. Entre estos parámetros, la capacidad de encapsulación desempeña un papel fundamental a la hora de determinar la eficacia de los principios activos liposomales en aplicaciones reales.
Los liposomas se utilizan ampliamente como vehículos biocompatibles y no tóxicos tanto para compuestos activos hidrofílicos como hidrofóbicos. Mediante la encapsulación liposomal, ingredientes sensibles como antioxidantes, antiinflamatorios, compuestos antimicrobianos y principios activos anticancerosos pueden protegerse de la degradación. Este enfoque de administración mejora la biodisponibilidad, la estabilidad y permite un transporte más eficaz de los activos hasta los lugares de destino.
Con el continuo desarrollo de la tecnología liposomal, los liposomas modernos pueden diseñarse como plataformas de administración inteligentes. La optimización estructural y la modificación de la superficie ayudan a mejorar la biodistribución, prolongar el tiempo de circulación, aumentar la estabilidad de los compuestos y reducir la toxicidad sistémica. Estas ventajas hacen que los sistemas liposomales sean cada vez más importantes en formulaciones farmacéuticas, nutracéuticas, cosméticas y de alimentos funcionales.
Desde el descubrimiento inicial en el laboratorio hasta las aplicaciones industriales modernas, los liposomas han evolucionado hasta convertirse en una solución de administración versátil y fiable. Gracias a su seguridad, adaptabilidad y capacidad para transportar diversos principios activos, los sistemas liposomales se aplican hoy ampliamente en las industrias farmacéutica, cosmética, nutracéutica y alimentaria.
Referencias
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